El Estrés
El estrés es un proceso adaptativo frente a situaciones que amenazan la supervivencia. Para adaptarse a estas situaciones se ponen en marcha mecanismos dirigidos a luchar o alejarse del potencial peligro; así aparecen síntomas como aceleración del corazón y de la respiración, focalización de la atención en el estímulo amenazante y conductas de huida.
El que una persona sufra estrés depende tanto de las exigencias de la situación, como de sus propios recursos para enfrentarse a ella.
El problema surge cuando nuestro organismo responde con la misma intensidad ante situaciones de la vida diaria como son los atascos de tráfico o las discusiones familiares. Estos factores de estrés cotidianos generan un gran desgaste de energía y pueden afectar a la salud.
ESTRÉS LABORAL
El estrés en el trabajo se presenta como un desequilibrio entre las demandas profesionales y las capacidades o recursos de la persona para llevarlas a cabo.
El estrés laboral es uno de los principales problemas de salud en Europa, donde cerca del 25% de los trabajadores se ven afectados por él.
El estrés se manifiesta con sensación de agotamiento, dolor de cabeza, tensión muscular, irritabilidad, reducción de la atención y concentración, y disminución del rendimiento.
Las circunstancias que rodean el trabajo y las características personales del trabajador inciden en que se produzca una respuesta de estrés que afecte a la salud, tanto a nivel fisiológico (alteraciones cardiacas, gastrointestinales…) como a nivel psicológico (ansiedad, depresión, adicción al alcohol o a las drogas).
ACOSO LABORAL (MOBBING)
Se trata de un acoso continuado a un trabajador por parte de otros compañeros o superiores, que se comportan de forma hostil de manera deliberada para conseguir que abandone la empresa.
La persona recibe críticas injustificadas y es progresivamente aislada del resto. Al final, esto afecta a su estado de ánimo y a su salud con síntomas como ansiedad, insomnio, pesadillas, agotamiento…
BURNOUT (SÍNDROME DEL TRABAJADOR QUEMADO)
Los trabajadores que asisten o ayudan a otras personas, como el personal sanitario, la policía, los profesores, los trabajadores sociales, pueden “quemarse” por su trabajo, dando lugar a manifestaciones como cansancio emocional, falta de realización profesional y trato despersonalizado a los pacientes o usuarios.
Es importante prevenir este síndrome, ayudando a los profesionales a
identificar estos síntomas cuando aparecen, para poner en marcha estrategias
que puedan evitarlo.
